Con
Voy a bailar en braile en tu paladar hasta que me digas que mi lengua ya no es protráctil.
Ombligo en doble espiral
Sé lo que estoy soñando, soñando estoy que lo sé. Empieza donde termina, termina donde empieza. Voy y vuelvo, ombligo en doble espiral. Hartazgo nunca, nunca fatiga. Huir, huir siempre. Soy liebre, ella es lebrel. Soy pez, ella es nutria. Soy paloma, ella es halcón. Soy semilla, ella es tierra. Devorado soy, engendrado soy, nunca saciada tierra, semilla germinada nunca. Ombligo en espiral doble, doble espiral en ombligo. Nunca germinada semilla, tierra saciada nunca. Soy engendrado, soy devorado. Tierra es ella, semilla soy. Halcón es ella, paloma soy. Nutria es ella, pez soy. Lebrel es ella, liebre soy. Siempre huir, huir. Fatiga nunca, nunca hartazgo. Espiral doble en ombligo, vuelvo y voy. Empieza donde termina, termina donde empieza. Sé lo que estoy soñando, soñando estoy que lo sé.
-Eduardo Gudiño Kieffer, “Medias Negras, Peluca Rubia“
V
Primero cogerte a vos por el culo.
Después a tu hermana.
Después hacer que tu viejo viole a tu hermana.
Entonces seré feliz.
Brotherhood
¿Cómo se siente no tener nada de qué preocuparte más que vos mismo?¿Tus problemas existenciales que se te presentaban a diario en tu vida te hacían mejor persona que yo?¿Qué sólo de eso pudieras hablar con las personas te convierte en un ser superior?¿Alguna vez te pusiste a pensar en tu estado de hormiga devoradora de su progenitora madre? Tu piel ya no está cubierta por costras, porque te deshiciste de ellas, tu sangre ya no está envenenada porque el hielo de tu alma congeló el virus de tu mente.
Pero mi piel sigue soportando todas las agresiones que la hieren, estoy cubierta de costras como las que solías tener que protegen las partes más blandas que todavía sienten. El lado sensitivo y sensible de mi ser. Debajo de tu piel sólo queda carroña que no alimentaría siquiera a los cerdos. Pareciera que estas ciego y que vos mismo decidiste arrancarte los ojos y dejaste al descubierto tus cavidades para que yo pudiera ver pudrirse tu carne. Ya no pertences a este mundo, no al mío. Ahora no es a vos a quien le escribo, aprendí a fingir tu ausencia con un poco de auto-compasión. No sé si está bien el hecho de haberte reemplazado por alguien tan cercano a mí que hace el mismo papel que hiciste en ese entonces en mi vida, pero ya devoré la carroña, aguantando las ganas de devolver cada vez que metía un pedazo de tu cuerpo triturado en mi boca. Porque fuiste asesinado por más que físicamente no tuve las agallas de hacerlo. Víctima de este homicidio literario que jamás querrá resucitar sin antes haber roto todas las reglas gramaticales. Ya no tengo nada que agradecerte, nunca lo hiciste por mí, y eso es algo que ambos sabemos a la perfección. Lograste engañarme por un tiempo, pero esa devoción que te tenía se transformó en el arma de tu destrucción. Si no me crees, si pensás que exagero, mirá donde estás parado ahora, tan lejos que ni siquiera podés escuchar mi voz.
Quisiste cubrir mis lágrimas con maquillaje y perdones, pensando que quizá así no te afectaría mi dolor, pero eso es algo que nunca te importó, ni siquiera cuando apretabas tu filo contra mi cuello desnudo.
De todas formas sé que no fui nadie en tu vida, simplemente un reemplazo de otro alguien que no me dejaste conocer, porque nunca hablaste de ella, y aunque yo sabía que existía, jamás nombré el dolor que sufrías por su ausencia. ¿Fue mi error entonces?
Rompiste mi espejo una vez, logré reconstruirlo buscando cada pedazo regado sobre el suelo. Aún así, sé que si hoy lo enfrentara de nuevo a vos, ya no te entregaría mi alma, ya no te dedico parte de mi historia, simplemente dejo en claro que es el momento en el que te dedico mi olvido. Allá donde mierda sea que estés, que disfrutes tu vida sin tener si quiera mi cariño.