Te imagino
No reconozco mis propias palabras,
no represento mi tiempo presente,
desafío a mi destino,
y sólo recuerdo lo que imagino.
Ven
No sé si alguna vez pedí perder mi autocapacidad para ignorarlo todo, pero es lo que siempre quise. Cada espacio se llenaba con lágrimas, pero ellas ya no ocupan un lugar en nuestro rincón. No soy de ese tipo de personas que se adelanta al mundo, suelo caer muy despacio por la cornisa y deslizarme contra la pared como si mi cuerpo soportara el ardor y la corrosión de la dulce lija del vacío. Pero no quiero detenerme, sólo quiero que puedas percibir todo lo que tengo para darte, si no es así, entonces no vale la pena dejar mi estado material para unirme con vos en la consagración del espíritu. Quiero que me regales un espacio dentro de tu espíritu en una caja transparente con un moño del color de tu alma, no quiero robártelo, no quiero usurparte. Quiero que entiendas que no me importa que nunca hayas contestado a mis deseos porque siempre me fuiste sincero y te fuiste sincero. Pronto estaré a tu lado, en tu altar, seremos rey y reina, nada más tendrá sentido alguno para mí. Nadie más significará nada en absoluto.
Es muy fácil notar que tan impura es el alma. Es fácil que tu alma sea contaminada por los parásitos que residen dentro de tu cuerpo y que aun no descubriste. No te detengas, sé que vos podes llegar a pertenecer al alma pura de tu impuro universo ilógico y degradante.
¿Qué ves detrás de tus ojos? Yo observo hacia dentro, muy adentro de mí y sólo puedo ver ese paisaje vacío, un galpón oscuro y abandonado ya hace muchos años. Sólo hay cosas tiradas, olvidadas, tubos por donde una vez fluía la armonía de la vida y que hoy están oxidados. Materiales de construcción de una obra que nunca se construyó, y el frío, el vacío dentro de ese vacío. Una fractura en el alma, una fractura que me obliga a caer y silencio, un siniestro silencio profundo, todos los escalofríos juntos no podrían igualar este miedo.
No veo nada. Estoy ciega. Pequeñas luciérnagas intentan iluminar las penumbras del olvido, pero no logran cubrir con luz este enorme agujero que devora todo lo que toca. El silencio me tranquiliza, la soledad me dice que aun no estoy sola. Es difícil mantenerse de pie, es difícil no dejarse caer sobre una cama, sobre unos brazos.
Duele sentirse así, duele sentirte aquí, duele no ser como vos. No existe maquillaje para ocultar estas cicatrices, para ocultar esta enfermedad que me dieron estos ojos, para no ser y simplemente estar.
No tengo fuerzas. No tengo nada, absolutamente nada. No tengo fuerzas, no tengo sed de sangre, no tengo hambre de vida, sólo tengo esta extraña forma de repetir las cosas. Esta rara forma de tropezar con la misma piedra una y otra vez, sólo te tengo a vos en mi cabeza. Pero de vez en cuando, sólo te veo a mi lado fingiendo no conocerme cuando somos la misma persona, cuando tenemos la misma esencia. De vez en cuando, no te siento dentro de mí y me lastima saber que por mí culpa te perdí. Quiero que te acerques, quiero que me des tu carne, que no intentes escaparte, que me elijas siempre a mí, que siempre vuelvas a mí.
Ven a buscarme, que nuestras carnes sean una, que mi alma ilumine tu vacío, que mi mente complemente la tuya, que me des tu sentido de la cordura y yo te dé esta estúpida espontaneidad que de nada sirve sin un poco de conciencia. Necesito tu moral, necesitas que yo pueda hacerte despegar tus pies, cortar tus raíces y llegar al cielo, simplemente por creer que podes tocarlo.
Ya no te encierres en tu mundo, ya no finjas oír lo que dicen los demás, el sentimiento es lo único que es puro, no existe nada de lo demás. No te ocultes bajo esa coraza, no hagas que tu espíritu se disuelva, puedo ayudarte a que comprendas y logres decir lo que te está ocurriendo, lo que estás pasando. Sólo debes decirlo, sólo debes sacarlo. Unamos mi mentira con tu verdad, mi hipocresía con tu sinceridad, tu hielo con mi llama, tu mente con mi alma. Te invito, ven a buscarme, te estoy esperando justo donde lo imaginas.