Cuatro
Me trajiste rosas. Miles de pétalos esparcidos en mi estómago, y todo por algo que no hice. Despréndete de mi alma, callendo de a poco cada gota de tu ser, para ser parte del suelo, de mi espesa capa de escarcha que recubre mi ayer. Siento desplazar tus venas, y siento como se desplaza mi sangre corriendo por ella: yo no te transformé, vos no cambiaste en nada, simplemente te liberé. Y me gusta la idea de que dentro de tu libertad esté yo, y no estemos atados con cadenas, y no seamos voces, tan sólo luciérnagas. Tu voz se desprende de tu boca como el líquido vapor que desprende de tus sueños, deseos e ilusiones, y cada imagen que logras posar en la cúspide el límite entre mis ojos y tu cuerpo, desprende de mí otro gota de tu ser, que me hace olvidar quien fui ayer.